En 2002 plantamos los treinta y tres bancales de esta parcela con Tintilla.
Las laderas de este valle se han ido erosionado con el paso del tiempo a partir del Macizo de Teno, el primero que emergió del Océano hace once millones de años.
A más 700 metros de altura, la influencia de los Alisios hace que la diferencia de temperatura entre la noche y el día sea drástica, lo que resulta perfecto para una uva como la Tintilla.
En los últimos años hemos plantado Vijariego Negro y Bastardo.
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VIÑEDOS
UN ORIGEN VIVO, FORJADO POR EL TIEMPO,
EL PAISAJE Y LAS PERSONAS
En nuestra bodega trabajamos con variedades locales prefiloxéricas, cultivadas a pie franco, manteniendo así la pureza y la resistencia natural de las mismas al entorno. Nuestros viñedos se encuentran sobre suelos volcánicos muy variados, reflejo de la rica diversidad geológica de nuestra isla, que aporta a cada vino su carácter único.
Adoptamos una viticultura orgánica y regenerativa, donde el respeto por el entorno es la base de nuestro trabajo diario. No utilizamos productos químicos de síntesis; en su lugar, fomentamos la biodiversidad mediante el manejo de cubiertas vegetales que protegen y regeneran el suelo. Este cuidado promueve una microbiología rica y activa, fundamental para la salud de la tierra y, por ende, para la calidad de nuestras uvas.
Creemos que una viticultura consciente y equilibrada es la clave para crear vinos que reflejen con fidelidad la esencia del terroir y la historia de nuestra tierra.
Nuestros viñedos se encuentran distribuidos en la vertiente norte de Tenerife, donde los vientos Alisios que provienen del norte aportan frescura y salinidad a los vinos. También trabajamos en conjunto con viticultores y viticultoras independientes, con la mayoría de los cuales mantenemos una relación de más de 20 años.






















