Food & Wine en Español pone el foco en Bodegas Viñátigo y la identidad volcánica de Canarias
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La edición Otoño 2026 recorre la trayectoria de Juan Jesús Méndez, el patrimonio vitícola que preservan las Islas Canarias y la expansión internacional de los vinos de Viñátigo, presentes ya en México

La edición Otoño 2026 de Food & Wine en Español dirige su mirada hacia Canarias y encuentra en Bodegas Viñátigo una de las claves para comprender por qué el archipiélago ocupa un lugar singular en el mapa vitivinícola mundial.
Bajo el título «D.O.P. Islas Canarias. Lava, mar y ciencia», la periodista Nayeli Estrada firma un extenso reportaje, acompañado por las fotografías de Juan Pablo Espinosa, que recorre el origen, la evolución y el alcance del trabajo desarrollado durante décadas por Juan Jesús Méndez. Una trayectoria ligada a la recuperación de las variedades canarias, al estudio científico del viñedo y a la defensa de una viticultura capaz de expresar la identidad de cada territorio.
La publicación en Food & Wine en Español adquiere una relevancia especial por el prestigio y la capacidad de prescripción de la cabecera. Fundada en 1978, Food & Wine se ha consolidado como una de las grandes referencias internacionales dedicadas a la gastronomía, el vino y los viajes culinarios. Su edición en español, nacida en México y actualmente presente también en España, conecta estas historias con una comunidad de lectores especialmente interesada en el origen, la autenticidad y las nuevas expresiones del vino.
El reportaje no se limita a presentar una bodega o una selección de etiquetas. Construye un relato que une pasado y futuro: desde las variedades que llegaron a Canarias entre los siglos XV y XVIII y sobrevivieron a la filoxera hasta la identificación molecular de su patrimonio genético, el estudio de sus perfiles aromáticos y la utilización de inteligencia artificial para afrontar los desafíos del viñedo.
En sus páginas, el director de Bodegas Viñátigo, Juan Jesús Méndez, explica cómo el conocimiento adquirido durante su formación en Ciencias Químicas le permitió transformar la pequeña bodega familiar y contribuir a una nueva manera de comprender la vitivinicultura de Canarias. Tradición, investigación y territorio aparecen así como partes inseparables de una misma visión.
México, un nuevo destino para los vinos de Viñátigo
La publicación llega, además, en un momento especialmente significativo para la proyección internacional de nuestros vinos. En la presentación de su número de Otoño 2026, la propia revista señala «la novedad de los vinos canarios en México» como uno de los contenidos que completan su recorrido editorial. Consulta la presentación de la edición Otoño 2026.
México representa un mercado de gran interés para el vino español. La Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Ciudad de México lo define como el principal destino de las exportaciones españolas de vino en Latinoamérica y como una puerta de entrada estratégica para las marcas que buscan crecer en la región.
Para Viñátigo, esta expansión no responde a una estrategia de volumen, sino a una internacionalización selectiva. Se trata de llegar a mercados, restaurantes, distribuidores y consumidores capaces de comprender el valor de unas producciones limitadas, procedentes de viñedos singulares y elaboradas con variedades que no existen en ninguna otra parte del mundo.
Ese camino comenzó hace años en algunas de las mesas más influyentes de la gastronomía internacional. El reportaje recuerda el papel desempeñado por restaurantes como ElBulli, El Celler de Can Roca y DiverXO en la difusión de los vinos canarios y en la apertura de nuevas oportunidades comerciales fuera de las islas.
México representa ahora un nuevo capítulo de ese recorrido. La revista no solo contextualiza la historia y el trabajo de Viñátigo, sino que acerca al lector mexicano cuatro de nuestros vinos —Viñátigo Ensamblaje Blanco, Viñátigo Ensamblaje Tinto, Viñátigo Elaboración Ancestral y Viñátigo Listán Negro— e indica su disponibilidad y precio en el país.
La presencia de estas referencias en la sección «Vinos de expresión volcánica» convierte el reconocimiento editorial en una oportunidad concreta para descubrir y probar nuestros vinos. Canarias deja de ser únicamente un territorio lejano y fascinante para convertirse en un origen que ya puede encontrarse y disfrutarse en México.
A continuación reproducimos íntegramente el reportaje publicado en la edición Otoño 2026 de Food & Wine en Español.
D.O.P. Islas Canarias
Lava, mar y ciencia
Por Nayeli Estrada
Foto Juan Pablo Espinosa
La vitivinicultura de las Islas Canarias hunde sus raíces en suelos volcánicos moldeados por la violencia eruptiva del océano Atlántico, hace más de 20 millones de años, y en un patrimonio genético que logró escapar al manto del olvido que la filoxera desplegó sobre Europa durante el siglo XIX.
La región se formó como reservorio desde la fundación de su tradición vitivinícola a manos de viajeros italianos, españoles, franceses y portugueses que encontraron en su orografía y diversidad de climas una tierra fértil para las vides que los acompañaban en su travesía.
“Del siglo XV al XVIII, el único camino hacia América estaba trazado desde las Islas. Esa fue la época dorada de nuestros vinos, nos convertimos en el mayor productor y exportador del mundo de un vino que se conocía como Canary Wine”, explica Juan Jesús Méndez, fundador de Bodegas Viñátigo y presidente de la D. O. P. Islas Canarias.
Tras la expansión de la plaga de la filoxera, que obligó al arranque de grandes superficies de viñedo en Europa durante el siglo XIX, muchas variedades desaparecieron. Ajenas a la catástrofe, esas cepas sobrevivieron en Canarias, convirtiendo sus parcelas en un archivo histórico.
“Tenerife es una isla de unos 2 mil kilómetros cuadrados, una extensión similar al área metropolitana de la Ciudad de México, y a partir de la identificación molecular genética logramos reconocer 82 variedades, más de la mitad sólo existen en las Islas Canarias. Esto es el ‘parque jurásico’ de la vitivinicultura mundial”, afirma Juan Jesús.
La identidad como punto de partida
El compendio botánico que resguarda Canarias tiene como ejes la resistencia y la investigación. El arquitecto detrás de esas premisas es Juan Jesús Méndez, quien ha desarrollado un papel determinante para comprender y proyectar la identidad de los terruños de la región. “Desde que tengo uso de razón estoy relacionado con el vino. Compartía con mis padres y mis abuelos el trabajo en la viña y en la bodega. Hacíamos vino de una forma muy artesanal al norte de Tenerife, siempre de uvas autóctonas y lo vendíamos en las tiendas del pueblo”, recuerda.
Su formación en Ciencias Químicas parecía alejarlo de la pequeña bodega familiar que elaboraba apenas ocho mil litros anuales. Con el tiempo descubrió que ese conocimiento podía aplicarse directamente al campo.
“Tuve la suerte de formarme en la universidad, un privilegio que no tuvieron mis antepasados, y con el tiempo me di cuenta de las aportaciones que podía ofrecer a la actividad familiar”, recuerda.
Hilando la tradición vitivinícola canaria con el conocimiento científico, Juan Jesús transformó la bodega de su familia y la vitivinicultura del archipiélago.
Investigación y territorio
La exploración del paisaje de su infancia lo llevó a concentrar sus investigaciones en las variedades locales.
“Mis antepasados cosechaban uvas blancas y tintas, y elaboraban un vino rosado sin más complicaciones, pero cuando empecé a estudiarlas me di cuenta de que teníamos un acervo muy complejo y de que la mayor parte de las uvas eran desconocidas por muchos viticultores”.
La búsqueda de respuestas lo acercó a la Estación de Viticultura y Enología de Galicia, una región con experiencia en la recuperación de variedades autóctonas. En esa costa atlántica conoció a Elena Batista, una investigadora que compartía su pasión por el campo. “Buscar regiones que se habían enfrentado a situaciones similares a las nuestras me llevó a Galicia, históricamente la zona más aislada de España y especializada en variedades minoritarias”.
En la década de 1980, cuando el mundo apostaba por cepas como chardonnay y cabernet sauvignon, Juan Jesús y Elena comenzaron a identificar el legado vitivinícola de la región. Después, la pareja de científicos se involucró con el departamento de biología molecular de la Universitat Rovira i Virgili en Tarragona, para identificar el ADN de las plantas en el año 2000: “En ese momento hasta la administración pública proponía olvidarnos de las uvas minoritarias e ir por lo seguro con cepas como cabernet y merlot, pero nos negamos rotundamente porque consideramos que con nuestras uvas perderíamos también nuestra identidad”.
Después del perfil genético, los científicos se volcaron en la investigación al laboratorio para determinar la expresión organoléptica de sus vinos. “En 2007 establecimos los descriptores aromáticos de las uvas de las Islas Canarias en colaboración con la Universidad de Zaragoza. Utilizamos su nariz electrónica para la identificación molecular de los compuestos aromáticos de cada cepa, aplicando rigor científico en un sector que era muy empírico”.
“PASAMOS DE NO TENER UVAS, ANTES DE LA COLONIZACIÓN, A RESGUARDAR MUCHAS VARIEDADES QUE YA NO SE VEN EN NINGÚN LUGAR DEL MUNDO Y SER UN RESERVORIO DE LA IDENTIDAD VITÍCOLA QUE EXISTÍA EN EUROPA, HACE MÁS DE 500 AÑOS”.
El desarrollo de estrategias basadas en la aplicación de inteligencia artificial alimentadas por más de 25 años de digitalización, imágenes hiperespectrales de satélites y monitoreo digitalizado de las parcelas son las tecnologías que definen las decisiones vitivinícolas de Canarias.
“La tecnología no es sinónimo de alteración de la naturaleza, es todo lo contrario, sin la IA no vamos a ser capaces de dar respuestas a grandes retos a los que se está enfrentando el mundo, esencialmente porque nos permite actuar de forma preventiva”, enfatiza el director de la D.O.P.
El origen de una denominación
En 1980 la zona comenzó a consolidar Denominaciones de Origen comarcales con nombres determinados por los pueblos originales de la región que, según Juan Jesús, resultaban muy complicados para fines comerciales: “En 2011 impulsamos la creación de la Denominación de Origen Protegida Islas Canarias, que vinculamos con la marca colectiva Canary Wine. Somos la única D.O.P. que combina una protección administrativa con una marca colectiva y eso nos convirtió una vez más en pioneros”.
Para Elena Batista, los desafíos no han desaparecido. El principal es evitar el abandono agrícola derivado de factores económicos, sociales y climáticos. “Ha habido muchos retos en liderar esta revolución, ahora luchamos por generar conciencia sobre la necesidad de avanzar hacia un cultivo sostenible apoyándonos en la inteligencia artificial. Quiero que cuando la gente vaya a Canarias encuentre una isla verde, con viñedos, plataneras y cultivos tropicales. Eso no se puede abandonar”.
Una odisea culinaria
La singularidad de sus terruños los llevó a instalarse en las mecas gastronómicas del mundo, derramando en las copas de lugares como el Celler de Can Roca, ElBulli y DiverXo, la tierra volcánica de sus viñedos: Investigar sobre el baboso negro y servirlo en El Celler de Can Roca, implicó un gran cambio para Canarias. ElBulli fue el primer gran restaurante que le abrió las puertas y fue gracias a su adición en las cartas del fine dining que la región se hizo de importadores. “México nos interesa mucho porque está experimentando una importante revolución gastronómica”.
Aun con presencia internacional, cerca del 80 por ciento de sus vinos permanecen en el mercado local: “Representamos el 0.6 por ciento del millón de hectáreas que conforman los viñedos de España y consumimos la mayor parte de nuestros vinos para consumo local y para recibir 18 millones de turistas al año”.
De acuerdo con el investigador, el modelo vitivinícola de las islas es de pequeñas producciones. 7 mil hectáreas divididas entre 8 mil viticultores y 300 bodegas.

Vinos de expresión volcánica
Viñátigo Ensamblaje Blanco
Dos meses separan la vendimia de la vinificación de las uvas. Una vez que cada variedad alcanza su apogeo en crianza se mezcla en este vino para expresar lo mejor de cada una. En nariz expresa aromas de fruta tropical, madreselva, albaricoque y menta. En boca un sabor profundo apoyado en la nota ahumada característica de Tenerife.
Viñátigo Ensamblaje Tinto
Mezcla variedades tintas de las Islas Canarias del norte de Tenerife, vendimiadas y vinificadas por separado. En nariz expresa notas de tierra húmeda, pimienta, frutos negros y setas. En boca expresa un perfil fresco con destellos especiados.
Viñátigo Elaboración Ancestral
Este vino naranja está elaborado a partir de la variedad gual fermentado con sus pieles y con reposo de nueve meses. En nariz expresa aromas a romero, laurel e incienso. En boca es contundente, con final largo.
Viñátigo Listán Negro
Para elaborar este vino se cosechan manualmente uvas cultivadas de forma orgánica de viñas de más de 100 años. En nariz expresa notas de fruta negra y un toque de mineralidad ahumada. En boca destacan sabores de zarzamora acompañados de una acidez fresca.
Reportaje publicado originalmente en Food & Wine en Español, edición Otoño 2026, páginas 155-157.



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