Juan Jesús Méndez Siverio, una voz clave en el presente y futuro del vino canario
- 3 mar
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El periódico El Día ha publicado, hace unos días, un reportaje centrado en la figura de nuestro director de Bodegas Viñátigo, Juan Jesús Méndez Siverio, en el que repasa su trayectoria y su compromiso constante con la vitivinicultura canaria.
Más que una historia profesional, el artículo dibuja una forma de entender el vino: desde la raíz, desde la identidad y desde la convicción de que las variedades autóctonas y los suelos volcánicos no son una tendencia, sino un legado.
Juan Jesús entiende que "el origen", no es un argumento comercial sino una responsabilidad, el destino se construye con coherencia. Esa ha sido —y sigue siendo— la línea de trabajo que impulsa cada paso en la vida diaria de Bodegas Viñátigo.
A continuación, compartimos el artículo completo para su lectura íntegra.
Leticia Dorta Lemus
Periódico el El Día | 26 FEB 2026
En 1990 heredó una bodega tradicional que repartía vino en garrafas por los negocios de La Guancha, en el norte de Tenerife. Más de tres décadas después, los productos de bodegas Viñátigo están presentes desde Tokio hasta San Francisco.
¿Qué sería Juan Jesús Méndez sin el vino?
Pues no sería. El mundo del vino para mí ha sido más que un proyecto empresarial, ha sido una forma de entender la vida, una forma de relación con los demás y con el medio, con el entorno, con nuestra historia y, por tanto, ha sido una forma de vivir.
Usted es el alma máter de bodegas Viñátigo, pero también del sector en Canarias. ¿Hasta dónde piensa llegar?
Bodegas Viñátigo ha sido un modelo que se ha proyectado al sector tanto dentro como fuera de las Islas. Nuestra inquietud ha promovido el asociacionismo, la creación de Avibo como órgano de interlocución con la administración; la creación de la denominación de origen Islas Canarias como elemento dinamizador del sector y como herramienta para mejorar la competitividad, la creación de la marca colectiva Canary Wine como una marca asociada a la denominación de origen y elementos muy importantes para la proyección internacional de los vinos de Canarias. Hemos promovido proyectos muy importantes de investigación para la recuperación de las variedades que dejan un legado muy importante para el sector, así como la expansión de los vinos canarios a muchos países del mundo. Ahora mismo vendemos en más de 30 países y llevamos el nombre del Archipiélago por todos estos lugares.
¿Cuál es el próximo paso?
Queda muchísimo por hacer. La situación de la viticultura en Canarias ahora mismo es bastante complicada. Estamos impulsando herramientas que nos permitan superar esta situación y trabajando mucho en la digitalización del sector, en la aplicación de las nuevas tecnologías, en el desarrollo de estrategias basadas en la utilización de la inteligencia artificial para que sea una herramienta importante para la transición hacia modelos sostenibles y ecológicos. Estamos impulsando proyectos de saneamiento de varietal para tener las variedades libres de virus y que nos permitan tener plantas más resilientes ante el cambio climático y con mayor capacidad de producción. Todo está encaminado a mejorar la rentabilidad, porque ahora mismo está muy comprometida y sin eso no hay relevo generacional. Esa es la causa por la que estamos perdiendo tantas hectáreas de viñedo todos los años.
A grandes rasgos, ¿cuál ha sido la evolución del mundo vinícola de Canarias en los últimos 30 años?
Ha sido muchísima. Partimos de un sector bastante tradicional con nivel mínimo o casi nulo de organización, con unos criterios de calidad muy desfasados y se hizo un trabajo muy importante al introducir los modelos organizativos. Las denominaciones de origen supusieron un avance, aunque a la larga se demostró que fue un error hacer tantas. Es un sector tremendamente fragmentado y dividido sin capacidad de expresión unánime de su necesidades ante las administraciones públicas y con enormes dificultades para afrontar los retos. La modernización de las bodegas también fue algo muy importante. Se hizo un gran esfuerzo, tanto por parte del sector privado como por las instituciones, en implantar instalaciones que estuviesen a la altura y que permitiesen elaborar vinos de acuerdo con las necesidades del sector y de los consumidores. Desgraciadamente, no se siguieron unos criterios muy correctos y fracasaron muchos de los proyectos de modernización, sobre todo en lo que se refiere a la educación y la introducción de jóvenes con formación técnica para hacer una auténtica revolución. No se han afrontado los proyectos del saneamiento de la viña a tiempo y no se ha trabajado en la reconversión de ese viñedo para hacerlo rentable. Esto hace que perdamos 300 hectáreas anuales y que en la última década hayamos perdido un tercio de la viticultura de Canarias. Si esto no se cambia y se toman medidas de calado que paren la situación, tenemos un futuro bastante comprometido.

Ahora, con la llegada de la filoxera, estamos en un momento histórico de la viña en el Archipiélago. ¿Cómo reaccionó cuándo supo que la plaga estaba en Tenerife?
Primero, mucha tristeza porque pone en peligro todo un patrimonio. Y al mismo tiempo, un revulsivo, porque quizá ya puede ser mi último reto para buscar soluciones y darle continuidad al sector.
¿Pensaba que en algún momento el pulgón llegaría a Canarias?
Una pregunta recurrente para nosotros durante todo ese tiempo ha sido ¿por qué este insecto no ha proliferado en las Islas? Tenemos una diversidad de climas, de suelos y de variedades que era muy extraño que nunca hubiese aparecido. Ha llegado con un comportamiento bastante sorprendente y errático. El insecto tiene parte de su ciclo de vida en el suelo y otra parte en aérea. Es muy difícil luchar contra él. En Canarias se está comportando muy raro porque solo lo estamos detectando en fase aérea, no hemos detectado al insecto atacando las raíces de la planta. No sabemos si es una mutación, si por las condiciones climáticas de las Islas se comporta así o porque no le interesa la fase de tierra. Creo que es un poco pronto para ver qué es lo que va a pasar. La presencia de la filoxera a lo mejor nos hace despertar y tomarnos con más ímpetu la recompresión de la viticultura y así evitar el declive. Algo que ocurre desde hace ya más de diez años. Se ha tardado demasiado tiempo para que la administración sea consciente de lo que está ocurriendo con el sector y empiece a tomar medidas serias para revertir la situación.
¿Cree que la respuesta del Gobierno de Canarias ha estado a la altura de la situación?
Creo que por primera vez se están tomando en serio a este sector y se están implantando medidas, pero pienso que están pecando en la elección de los interlocutores. Para la Consejería de Agricultura, los únicos interlocutores válidos parecen ser los técnicos de los consejos reguladores y no se tiene en cuenta de forma adecuada a los auténticos operadores del sector. No se tiene en cuenta a los empresarios.
¿Se sienten ignorados?
Sí, nos sentimos ignorados. Esa es la realidad. Vemos que la administración solamente reconoce como interlocutores a los técnicos de los consejos reguladores y creemos que es un grave error que impide el encuentro de las soluciones correctas.
Recientemente, el consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, confirmó las malas cifras de producción de uva en Canarias con una reducción de casi un tercio con respecto al año anterior. ¿Cuáles son los motivos desde su punto de vista?
Estamos en poco menos de cinco millones de kilos en Canarias. Eso es auténticamente ridículo. Lo normal es estar en 20 millones. Con la superficie de cultivo que hay ahora, unas 6.000 hectáreas, tendríamos que estar sobre 20 ó 25 millones. Las cifras actuales son una ruina económica absoluta para el sector. Desde mi punto de vista, una de las principales causas está en la falta de un programa de saneamiento vegetal. Llevamos más de 15 años diciéndole a la administración que se afronte. No se ha tenido en consideración. El material no saneado supone tener plantas con una carga vírica muy alta. Invierten gran parte de su energía en defenderse de la carga vírica que tienen y hace que sea difícil soportar, por ejemplo, períodos de sequía como los que hemos sufrido en los últimos siete años. Esto se traduce en pérdida de vigor de las plantas y en dificultad para resistir las enfermedades y las plagas, con un descenso drástico de la producción. Esa ha sido el principal motivo. Otro motivo es que no se ha puesto interés en apoyar la transición hacia un modelo sostenible y ecológico. Se ha seguido durante muchos años abusando de los tratamientos químicos, del control de las malas hierbas con herbicida y todo eso debilita y altera la microbiota del suelo. Hace que sea más difícil la nutrición de las plantas y estén más débiles. Por tanto, también afecta en el rendimiento y en la resiliencia de las plantas ante estas dificultades. Otro problema ha sido que no se ha apoyado una reconversión de la viticultura en una agricultura mínimamente mecanizable para disminuir costes y que sea productiva.
¿El no renovar las plantas quiere decir que las viñas de Canarias son viejas?
En todas las zonas vitivinícolas del mundo, las nuevas plantaciones se hacen con plantas procedentes de vivero. Tienen que estar saneadas y certificadas. Eso te garantiza una planta con capacidad de resistencia a las adversidades climáticas, a las enfermedades y con capacidad de producción. El hecho de que en Canarias nunca llegara la filoxera fue una enorme suerte porque nos permitió conservar todo ese patrimonio varietal, pero al mismo tiempo fue una enorme desgracia porque nos relajó e hizo que no acudiéramos a los viveros para hacer saneamiento y multiplicación de nuestro viñedo. Seguimos utilizando el mismo material que está en el campo desde hace siglos y no se ha trabajado sobre ese material para sanearlo. Entonces tenemos unos viñedos agotados. Esos viñedos agotados no son productivos y esa es la razón por la cual estamos en esta situación.
Hablemos de bodegas Viñátigo. Su vino llega a muchos rincones del mundo. ¿Era su objetivo cuando empezó?
Más que un objetivo, fue un sueño. Me acuerdo de que la primera vez que fui a vender nuestros vinos a Nueva York, me pellizcaba porque no sabía si era real. De estar unos años antes metiendo el vino en garrafones para los bares de la zona, a estar vendiendo a los mejores restaurantes de Manhattan, pues hubo un cambio muy sustancial. Esto es la consecuencia de todo este trabajo del que hemos hablado: de poner en valor un patrimonio que es inmenso y que tenemos en Canarias. Sentimos una satisfacción enorme de tener nuestros vinos desde Tokio hasta San Francisco, por todo el mundo. Eso, más que un objetivo, es un sueño logrado.
¿Cuándo fue el momento en el que decidieron exportar fuera de España?
Con el paso de la primera década, nos dimos cuenta de que si no teníamos notoriedad fuera, no íbamos a hacer nunca nada. Empezamos a preocuparnos de investigar cuáles eran los principales mercados para llegar a ellos y conseguir un reconocimiento exterior que se tradujese en uno interior. Eso fue el principio. Pero el paso más potente, quizás fue en la crisis de 2008. Teníamos más del 90% de la producción en el mercado local. Eso supuso en grave peligro para la viabilidad del proyecto, porque los restaurantes bajaron el consumo drásticamente, no nos podían pagar porque no tenían suficiencia económica como para afrontarlo y casi tuvimos que morir. Ahí nos dimos cuenta de que teníamos que poner los huevos en muchas cestas diferentes y empezamos a abrir mercados como locos por todo el mundo. Tuvimos la suerte de que empezó a ponerse de moda el vino canario porque los grandes prescriptores e influencers mundiales se interesaron por nosotros, por lo singulares y diferentes que éramos: por la diversidad de suelo, por los suelos volcánicos, por el carácter mineral que esos suelos volcánicos le dan a los vinos, por la enorme diversidad de microclimas que tenemos en las Islas como secuencia de la aerografía y la orientación de las pendientes. Todo eso, junto con la gran cantidad de variedades de uvas, hizo que tuviésemos una diversidad de vinos como ninguna otra zona del mundo podía tener. Eso llamó mucho la atención y fue una enorme ayuda para nosotros de cara a posicionarnos en todo el mundo.



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